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Cuando el producto habla, el ruido baja.

Leandro Juarez Teitelman
20 de abril, 2025

Vivimos rodeados de estímulos. Hay campañas masivas, influencers que promocionan sin saber qué venden, bots generando interacciones y estrategias personalizadas en cada canal. Pero todo eso se cae si en el momento en que el usuario prueba el producto, no funciona.

La experiencia manda.

Poner al producto en el centro también es comprender al cliente

En los últimos años las estrategias empresariales giran en torno al cliente: escucharlo, entenderlo y adaptarse a sus necesidades. Y aunque eso sigue siendo importante, hoy no alcanza con escuchar y prometer.

En un mundo saturado de opciones, lo que termina diferenciando a una empresa no es solo lo que se dice, sino lo que se entrega.

El lead o cliente ya no tiene paciencia para los relatos, quiere que las cosas funcionen. Y si el producto no cumple lo que promete, si es lento, confuso o no funciona, se termina todo antes de empezar.

Construir desde el producto

Un buen producto no es solo el que impacta en la presentación: es el que mantiene su valor en el tiempo y soporta el error y el uso cotidiano.

Cuando un producto está bien hecho, no hace falta salir a gritarlo. El usuario es el que encarga de contarlo. Por eso, más que perseguir cada nueva tendencia, sirve más construir con criterio, foco e intención.

Algunas cosas que se pueden hacer

  • Diseñar pensando en el uso real, no en el escenario ideal: El producto tiene que funcionar incluso en condiciones imperfectas, no solo en la teoría.
  • Asegurarse de que soporte el uso cotidiano: No todo va a salir como se espera. El producto tiene que soportar el uso real.
  • Prometer menos, entregar más: La confianza no se gana con discursos vacios, se gana cumpliendo día a día.
  • Mejorar en silencio: No todo cambio necesita ser anunciado. Lo importante es que el usuario lo note.

No se trata de ir contra el marketing. Se trata de que el marketing y el producto estén alineados. Que el marketing sea una consecuencia natural de algo que ya este bien hecho. En definitiva lo que hace que el cliente se quede es el producto.

"Growth hacks can get you initial traction, but only a great product can sustain long-term growth."

— Andrew Chen (head of growth Uber) en su libro The Cold Start Problem

Porque cuando el producto habla, el ruido baja. Y porque en un mundo de relato, entregar realidad es una ventaja competitiva.